quarta-feira, 10 de outubro de 2018

Sangue, suor e lágrimas

Há exceções.

Nobres e valorosas exceções.

Que espero que sejam em número muito grande.

Mas vamos falar claro: quem pode salvar as liberdades democráticas é a maioria do povo brasileiro, a começar pela classe trabalhadora.

E como já aconteceu outras vezes na história do Brasil e do mundo, será a esquerda no sentido amplo da palavra quem vai ter que verter sangue, suor e lágrimas para garantir que a democracia, mesmo que burguesa, sobreviva.

Por isso, não há motivo de surpresa nas declarações de "neutralidade" vindas de partidos de centro e centro-direita.

Claro, chega a soar abjeto que alguém diga que não vai tomar posição, porque não quer atrapalhar sua eleição. Ou porque tem restrições aos dois lados. Ou porque quer esperar mais um pouco. Ou qualquer outra coisa assim.

Enfim, seguem dois textos e dois links que tratam disto.

De Augusto Buonicore

Se fascismo e liberalismo não são iguais, tão pouco existe entre eles uma muralha intransponível. Diria mesmo que existem mais pontos de convergência do que sonha a nossa vã filosofia. Foi na América Latina que o conluio liberalismo e fascismo tornou-se mais evidente. Os liberais constituíram-se em vanguarda ideológica e política da maior parte dos golpes militares ocorridos ao longo do século 20. Por aqui, em 1964, os muito liberais Estadão, Folha e UDN conclamaram abertamente a intervenção militar e aplaudiram a repressão que se seguiu à autodenominada “redentora”. O mesmo fenômeno se repetiu no Chile, Argentina, Uruguai, Bolívia, Paraguai etc. O fenômeno voltou a se repetir no século 21. Se interessar leiam o artigo no link abaixo.
http://www.grabois.org.br/portal/artigos/154647/2018-10-08/liberalismo-e-fascismo-afinidades-eletivas

De Caio Navarro de Toledo

Como exemplo atual das convergências entre liberalismo e fascismo, podemos citar o comportamento de alguns liberais brasileiros nestas eleições de 2018. Talvez o exemplo mais conspícuo seja o do acadêmico Bolivar Lamounier, autor liberal que tem presença intensa e frequente na grande mídia. Vale a pena conhecer sua página no Facebook.  https://www.facebook.com/bolivar.lamounier
Seu visceral e radical antipetismo é de tal natureza e magnitude que, durante o 1o turno e nos dois primeiros dias deste 2o turno, ele apenas postou textos (dele e de "amigos") e ilustrações que atacam, debocham e desqualificam a candidatura de F Haddad. Em contrapartida, sua página não faz uma ÚNICA crítica ao candidato fascista e, em nenhum momento, reflete sobre as reais ameaças que, hoje, pairam sobre a ainda frágil democracia no Brasil.



quinta-feira, 4 de outubro de 2018

Sobre la catástrofe que nos amenaza

¿Conocen esas películas en las que el personaje va al baño, el apartamento se incendia, un terremoto bloquea la escalera de incendio, el sujeto sube a la terraza, viene un bonito helicóptero para rescatarle, pero a la hora precisa la aeronave explota, el hombre mira hacia arriba y lo último que ve es un meteorito inmenso aproximándose?

Pues entonces: después de lo de Ibope y lo de DataFolha, es más o menos así como mucha gente tiene previsto lo que puede ocurrir los días 7 y el 28 de octubre. O sea: con más o menos sufrimiento, pero una catástrofe.

No solo el golpe. También la dictadura militar sería "legitimada" por las urnas. No solo el neoliberalismo vencería; también el ultraneoliberalismo de modos fascistas.

¿Qué hacer para evitar tal catástrofe?

La primera cosa que hay que hacer es reconocer que lo peor puede ocurrir.

Por supuesto que las investigaciones/análisis deben ser muy relativizados.

Pero para quienes actuaban con soberbia, quienes imaginaban que creceríamos siempre, quienes creían que teníamos un techo infranqueable, quienes creían que nuestra movilización solo se reflejaría a nuestro favor, quienes creían que los golpes en contra del PT (inclusive por los demás candidatos golpistas y hasta por Ciro) ya no causarían más daño, quienes pensaban todo eso o algo por el estilo, realmente entraron en el modo de “miedo aterrorizante”.

Pero hay males que vienen para bien, y si tuviera que ocurrir, mejor ahora que el día 7 de octubre.

Y sirve, además, para demostrar que, contrario a lo que decían ciertos “especialistas”, llenos de “certeza” de que esto “nunca” ocurriría, la extrema derecha sí puede vencer en las elecciones presidenciales. Y, aunque es poco probable, los fascistas se esfuerzan por ganar en la primera vuelta.

La segunda cosa que hay que hacer es entender los motivos por los cuales la extrema derecha amplió su fuerza en los sectores populares.

No es el “conservadurismo moral” la única ni la principal causa, ni el “analfabetismo político”, ni la influencia de los pastores ambiciosos.

La vida del pueblo es dura; gran parte de su educación y formación política cotidiana es propiciada por los mass media, las redes, los templos y las escuelas conservadoras.

Raras veces en la historia, una mayoría relativa del pueblo se adhirió al populismo de izquierda, al desarrollismo nacional progresista o a la izquierda socialista.

En el periodo neoliberal, fueron el PT y Lula quienes lograron establecer una hegemonía de izquierda en sectores sociales que de otra forma seguirían controlados por la derecha.

Y parte del electorado del PT y de Lula proviene de los mismos sectores “moralmente” conservadores, tratados como “políticamente analfabetos” e influenciados por las iglesias conservadoras.

Y lo anterior no les impidió antes, ni les impide ahora, votar por las candidaturas de la izquierda, y esto es prueba de que aquellas variables, tomadas aisladamente y fuera de contexto, no explican nada.

Para crear el ambiente necesario para dar el golpe, arrestar a Lula y criminalizar al PT, los golpistas abrieron la puerta de los infiernos, estimulando a la extrema derecha a ocupar las calles.

Y, al sacar a Lula de la disputa, los golpistas ayudaron a la extrema derecha a penetrar más profundamente en parte de los sectores populares.

Claro que, de la misma manera que en 1964, la derecha "normal" creyó que la "extrema" haría el juego sucio y volvería a casa.

Pero sucede que en medio hay una elección presidencial, y el pueblo no se identifica con la derecha “normal”.

El pueblo está harto de “todo esto que está ahí” y quiere un cambio.

Quiere en el gobierno alguien con la cara del pueblo, simple, de discurso recto, que “hable lo que piensa”, aunque sea “políticamente incorrecto”.

Si Lula estuviese libre, la mayoría del pueblo votaría por él. Pero como no lo está: una parte aún no ha decidido qué hacer; otra parte va a votar por Haddad, porque Lula así lo pidió; y otra parte salió a buscar y cree que encontró otro candidato que es "gente como la gente".

Desenmascarar a este otro candidato, hablando de los defectos que él tiene y que lo llevan a parecerse a una parte de sus (y de nuestros) electores, puede ser tan contraproducente como ciertos ataques que la “tucanada” siempre hizo contra Lula.

Lo que sí puede desenmascarar a la extrema derecha es mostrar lo que ella defiende en el plano económico y social. Es Paulo Guedes, es Temer, es la amenaza de quitar el décimo tercero salario.

No podemos de modo alguno abandonar la defensa de las libertades democráticas, el combate contra el racismo, contra la misoginia, contra la homofobia.

Pero esta pauta no puede estar en el centro de la táctica electoral. En nuestro discurso y aparición pública (mediática, en redes, y en las calles), esta pauta no puede tener un peso desproporcionado a los sectores sociales que necesitamos alcanzar para vencer.

Pues al nosotros centrarnos en la defensa de las libertades democráticas y otros temas citados, al hablarles más a los sectores medios que a los sectores populares, al dirigirnos más a los organizados y convertidos que a las “personas comunes”, acabamos dando una involuntaria pero inestimable contribución al éxito de la propaganda de la extrema derecha.

La tercera cosa que hay que hacer, por lo tanto, es volver a lo básico, y ya que Trump está de moda, vale recordar la célebre ocurrencia de un mercadero gringo: “es la economía, estúpido”.

Quien considera que la extrema derecha es dictatorial, fascista, racista, misógina, fundamentalista y homofóbica, tiende a votar (útil o no) por la izquierda, en la primera o en la segunda vuelta.

Pero si queremos conquistar el voto de los sectores populares, es necesario colocar en el centro no a la “democracia” en abstracto, sino a la democracia real y concreta: empleo, salario, jubilación, precio de la canasta básica, salud, educación, vivienda etc.

Y atención: el pueblo son muchos.

Entre los más pobres y los organizados, la izquierda mantiene su principal fortaleza.

Nuestra mayor debilidad parece estar entre las trabajadoras y trabajadores que ganan entre 2 y 5 mil reales (moneda brasileña), que son personas a menudo influenciadas por el discurso de la "teología de la prosperidad", que pueden ser llevadas a confundir políticas sociales con "ayuda indebida a vagabundos", personas que son estimuladas a temer a los miserables y envidiar los que tienen mucha plata.

Estos trabajadores y trabajadoras necesitan sabe que son, desde ya, víctimas preferidas de un eventual gobierno de extrema derecha. De hecho, la reforma laboral y la tercerización están ahí para demostrar esto.

Y no basta hablar, es preciso tener credibilidad al hablar.

Por eso es errado e inútil hablar de soluciones tipo "gobierno de coalición" o "frente democrático".

Es errado porque ayuda a la extrema derecha a posicionarse: “ellos” contra el “sistema político” (Trump contra Washington).

Y es inútil porque nada de eso gana credibilidad con el pueblo.

La fuerza y la credibilidad de nuestro discurso están basados en un argumento simple e insustituible: Lula.

La cuarta y principal cosa que hay que hacer es salir de la zona de confort

Usar cada minuto libre para conversar con los sectores populares, con los electores indecisos, con la gente que en este momento apoya a Bolsonaro pero que simpatiza con Lula.

Conversar personalmente, pero también en las redes sociales, inclusive si es posible volver a participar en aquellos grupos de los que tanta gente de izquierda salió por no “soportar” lo que estaba viendo y oyendo.

El foco principal de nuestro esfuerzo es la clase trabajadora.

Por otra parte, al volver al tema con que abrimos este texto: cuando el meteoro se acerca, y todo parece estar perdido, ahí sucede algo sobrenatural que salva a nuestro personaje de la muerte que parecía inevitable.

Pero como no estamos en una película, no habrá ningún auxilio sobrenatural. Lo que nos puede salvar de la catástrofe es lo de siempre: una línea política acertada y la movilización militante de la vanguardia de la clase trabajadora. Sin miedo, con firmeza y, claro, contando con un poquito de suerte.

quarta-feira, 3 de outubro de 2018

Sobre a catástrofe que nos ameaça

Sabe aqueles filmes em que o personagem vai ao banheiro, a privada entope, o apartamento pega fogo, um terremoto bloqueia a escada de incêndio, o cara sobe para o terraço, vem um helicóptero bonitão fazer o resgate, mas na hora H a aeronave explode, o cara olha para cima e sua última visão é a de um meteoro imenso se aproximando?

Pois então: depois do Ibope e do DataFolha, é mais ou menos assim que muita gente tem antevisto o que pode ocorrer dias 7 e/ou 28 de outubro.

Ou seja: com mais ou menos sofrimento, uma catástrofe.

Não apenas o golpe, mas também a ditadura militar seria “legitimada” pelas urnas.

Não apenas o neoliberalismo venceria, mas um ultraneoliberalismo de modos fascistas.

O que fazer para evitar tal catástrofe?

A primeira coisa a fazer é reconhecer que o pior pode mesmo acontecer.

Claro que as pesquisas devem ser muito relativizadas.

Mas quem estava de “salto alto”, quem imaginava que cresceríamos sempre, quem achava que o outro lado tinha um teto intransponível, quem achava que nossa mobilização se refletiria nas pesquisas apenas a favor, quem achava que o espancamento do PT (inclusive pelos demais candidatos golpistas e até por Ciro) já não causaria mais dano, quem pensava tudo ou algo assim, realmente entrou no modo “medo aterrorizante”.

Mas há males que vem para bem.

Se tinha que ocorrer, melhor agora que dia 7.

E serve para demonstrar que, ao contrário do que diziam certos “especialistas”, cheios de “certeza” de que isto “nunca” ocorreria, a extrema direita pode sim vencer as eleições presidenciais.

E, embora seja pouco provável, os fascistas estão se esforçando para ganhar no primeiro turno.

A segunda coisa a fazer é entender os motivos pelos quais a extrema direita ampliou sua força nos setores populares.

Não é única nem principalmente o “conservadorismo moral”, nem o “analfabetismo político”, nem a influência de pastores caça-níqueis.

A vida do povo é dura. Grande parte de sua educação e informação política cotidiana é fornecida pelos meios, redes, templos e escolas conservadoras.

Raras vezes na história, uma maioria relativa do povo aderiu ao populismo de esquerda, ao nacional-desenvolvimentismo progressista, à esquerda socialista.

No período neoliberal, foram o PT e Lula que conseguiram hegemonizar pela esquerda setores sociais que, de outra forma, seguiriam controlados pela direita.

E parte do eleitorado do PT e Lula provém dos mesmos setores “moralmente” conservadores, tratados como “politicamente analfabetos” e influenciados por igrejas conservadoras.

O que não os impediu antes, nem impede agora, de votar nas candidaturas da esquerda, numa prova de que — tomados isoladamente e fora de contexto — aquelas variáveis não explicam nada.

Para criar o ambiente necessário para dar o golpe, prender Lula e criminalizar o PT, os golpistas abriram a porta dos infernos, estimulando a extrema direita a ocupar as ruas.

E, ao tirar Lula da disputa, os golpistas ajudaram a extrema direita a penetrar mais profundamente em parte dos setores populares.

Claro que, do mesmo jeito que em 1964, a direita “normal” achou que a “extrema” faria o jogo sujo e voltaria para casa.

Acontece que no meio tinha uma eleição. E o povo não se identifica com a direita “normal”.

Está de saco cheio com “tudo isto que está aí”. Quer mudança. E quer no governo alguém com "cara de povo", "simples", "fala reta", que “fala o que pensa”, mesmo que seja “politicamente incorreto”.

Se Lula estivesse solto, a maioria do povão votaria nele. Mas como não está, uma parte ainda não decidiu o que fazer; outra parte vai votar no Haddad, porque Lula pediu; e outra parte saiu à busca e acha que encontrou outro candidato “gente como a gente”.

Desmascarar este outro candidato, falando dos defeitos que o tornam parecido com parte de seus (e dos nossos) eleitores, pode ser tão contraproducente quanto certos ataques que a tucanada sempre fez contra Lula.

O que pode desmascarar a extrema direita é mostrar o que ela defende no plano econômico e social. É Paulo Guedes, é Temer, é o décimo terceiro.

Não podemos de modo algum abandonar a pauta democrática. Mas esta pauta não pode estar no centro da tática eleitoral, nem pode ocupar em nosso discurso e aparição pública (midia, redes, ruas) um peso desproporcional aos setores sociais que precisamos atingir para vencer.

Pois ao centrar na pauta democrática e não na pauta econômico-social, ao falar mais para os setores médios do que para os setores populares, mais para os organizados e convertidos do que para as “pessoas comuns”, acabamos dando uma involuntária mas inestimável contribuição para o êxito da propaganda da extrema direita.

A terceira coisa a fazer, portanto, é voltar ao básico.

E já que Trump está na moda, vale lembrar a célebre tirada de um marqueteiro gringo: “é a economia, estúpido”.

Quem considera que a extrema direita é ditatorial, fascista, racista, misógina, fundamentalista e homofóbica, tende a votar (útil ou não) na esquerda, no primeiro ou no segundo turno.

Mas se queremos conquistar o voto dos setores populares, é preciso colocar no centro não a “democracia” em abstrato, mas a democracia real e concreta: emprego, salário, aposentadoria, preço da cesta básica, saúde, educação, moradia etc.

E atenção: o povo são muitos.

Entre os mais pobres e os organizados, a esquerda mantém sua principal fortaleza.

Nossa maior debilidade parece estar entre as trabalhadoras e trabalhadores que ganham entre 2 e 5 mil reais.

Pessoas muitas vezes influenciadas pelo discurso da teologia da prosperidade, que podem ser levadas a confundir políticas sociais com “ajuda indevida a vagabundos”, pessoas que são estimuladas a temer os miseráveis e invejar os bem sucedidos.

Estas pessoas precisam saber que são, desde já, a vítima preferencial de um eventual governo da extrema direita. Aliás, a reforma trabalhista e a terceirização estão aí para demonstrar isto.

E não basta falar, é preciso ter credibilidade ao falar.

Por isso é errado e inútil ficar caraminholando soluções tipo “governo de coalizão” ou “frente democrática”.

É errado porque ajuda a extrema direita a se posicionar: “ele” contra o “sistema politico” (Trump contra Washington).

É inútil porque nada disto, muito menos emular JK, serve para ganhar credibilidade junto ao povão.

A força e a credibilidade de nossa fala está baseada num argumento simples e insubstituível: Lula.

A quarta e principal coisa a fazer é sair da zona de conforto.

Usar cada minuto livre para conversar com os setores populares, com os eleitores indecisos, com gente que no momento apoia Bolsonaro, mas que simpatiza com Lula.

Conversar pessoalmente, mas também nas redes sociais, inclusive se possível voltando a participar daqueles grupos de que tanta gente de esquerda saiu por não “suportar” o que estava vendo e ouvindo.

O foco principal deste nosso esforço são os trabalhadores.

Aliás, voltando ao roteiro com que abrimos este texto: quando o meteoro se aproxima, tudo parece estar perdido. E aí acontece algo sobrenatural e salva nosso personagem da morte certa.

Mas como não estamos num filme, não haverá nenhum socorro sobrenatural.

O que pode nos salvar da catástrofe é o de sempre: linha política acertada e mobilização militante da vanguarda da classe trabalhadora. Sem medo, com firmeza e, claro, contando com um pouquinho de sorte.

terça-feira, 2 de outubro de 2018

Sobre a pesquisa do Ibope

(A versão original deste texto foi escrito quando saiu a pesquisa do Ibope. Agora já há outra pesquisa confirmando a opinião apontada abaixo)

A pesquisa do Ibope exagera uma tendência que é real.

Ou seja: a pesquisa tem distorções técnicas, mas é preciso estar atento para uma possibilidade real que ela indica.

A saber: a polarização tende a antecipar para o primeiro turno as transferências de voto que ocorreriam no segundo. E por razões que estão ditas abaixo, isso neste momento pode ajudar mais “ele” do que nós.

1/A mobilização forte do nosso lado gera uma reação do lado de lá. Vide deslocamento de parte dos evangélicos.

2/O discurso da terceira via contra os “dois extremismos” aumenta a rejeição principalmente contra nós. Até porque o objetivo deles é nos tirar do segundo turno.

3/Além disso, o fato de termos enfatizado — nos últimos dias — a pauta democrática, na prática fez com que tenha ficado em segundo plano a pauta social (ou seja, Bolsonaro = neoliberalismo e antipovo).

4/O Ibope é um sinal de que a Globo, que havia feito um ensaio pró-terceira via, pode estar pacificando suas relações com a extrema-direita.

5/A movimentação no STF, no TSE, as ações contra nossos comitês, declarações de líderes estaduais da centro-direita em prol “dele”, indicam que está havendo movimentações antecipadas em favor dele.

Seja como for, não existe saída para a crise brasileira que não passe pela derrota do golpismo e da extrema direita.

E na atual conjuntura, só nós da esquerda, liderados pelo PT e com a bandeira de Lula, podemos derrotar a extrema-direita. O centro é incapaz de dialogar com o povão.

Mas só faremos isso se nós fizermos o que é nossa vocação: falarmos com o povo, sobre a ameaça que Bolsonaro representa em termos práticos de salário, emprego etc.

Portanto, os próximos dias serão de muita tensão. É preciso estar preparado e disposto. E foco no povão, que será quem decidirá a eleição.

Entrevista para La Correo

Entrevista concedida a Javier Larraín Parada, diretor editorial da revista La Correo.

En los próximos días hay elecciones presidenciales en Brasil y uno de los favoritos es el candidato del PT Fernando Haddad ¿quién es Haddad? ¿Cuáles son sus atributos para ser apoyado abiertamente por Lula?

Fernando Haddad é militante do Partido dos Trabalhadores desde os anos 1980, quando atuava no movimento estudantil. A partir de 2003, passou a integrar o governo Lula, inicialmente como assessor de um ministro e ao fim como ministro da educação. Em 2012 foi eleito prefeito da cidade de São Paulo, cargo que exerceu até 2016. É formado em direito e trabalha como professor universitário. Foi convidado por Lula para coordenar a elaboração de seu programa de governo para as eleições de 2016. No dia 5 de agosto foi escolhido por Lula como seu candidato a vice-presidência da República. No dia 31 de agosto, o Tribunal Superior Eleitoral decidiu retirar Lula da disputa eleitoral, em mais um dos muitos atos de arbítrio perpetrados pelo sistema judiciário brasileiro contra Lula, o PT e a classe trabalhadora. O TSE deu até o dia 17 de setembro para que o PT substituísse Lula. O próprio Lula optou por indicar Haddad como seu substituto. Publicamente, Lula tem dito que isto se deve ao desempenho de Haddad como seu ministro da Educação. Isto posto, é importante explicar o seguinte: se conseguirmos vencer as eleições presidenciais de 2018, será graças a Lula. O nome escolhido por Lula, Haddad ou qualquer outro, não é o fator decisivo nas eleições. A variável decisiva é o apoio popular a Lula e ao PT, que hoje recuperou a popularidade que tinha em 2002! Isto apesar de anos e anos de massacre midiático.

¿Cuáles serían los desafíos o tareas urgentes que pudiera afrontar Haddad y las fuerzas que le apoyan, en caso de salir electo, para reencausar al país en el sendero progresista por el que se conducía hasta antes del Gobierno de Temer?

Primeiro, embora possa parecer óbvio, temos que vencer as eleições. E, se vencermos, temos que tomar posse. Há setores da direita, inclusive militares, que já estão dizendo publicamente que não aceitam que o PT possa ganhar e, se ganhar, não aceitam que possa tomar posse. Portanto, para que tudo corra bem e para que possamos começar a governar no dia 1 de janeiro de 2019, teremos que matar um leão por dia.
Uma vez no governo, teremos três desafios fundamentais: aplicar um programa de emergência, revogar as medidas golpistas e criar as condições para a instalação de uma Assembleia Nacional Constituinte.
Dada a situação econômica do país, um programa de emergência que gere empregos e recupere as políticas sociais, dependerá no curto prazo de utilizarmos parte das reservas internacionais do país.
Revogar as medidas golpistas (com destaque para a contrarreforma trabalhista) depende de construirmos maioria parlamentar, seja na eleição (o que é muito difícil e pouco provável), seja através de pressão social.
O mesmo vale para a criação das condições necessárias para a convocação, eleição e instalação de uma Assembleia Nacional Constituinte.
Se passarmos para estes desafios todos, estarão criadas as condições para que possamos não apenas governar, mas também conduzir reformas estruturais no país. Algumas destas reformas -- como a da comunicação de massas -- precisam começar a ser feitas já no dia da posse, uma vez que são imprescindíveis para a governabilidade.

¿Qué ha pasado con la institucionalidad brasileña en los últimos años como para que se de curso a un impeachment contra una presidenta electa democráticamente como Dilma Rousseff, y seguidamente se condene sin pruebas a Inácio Lula da Silva?

Nada. Não passou nada. Este é o problema. Nós assumimos o governo em 2003 e não tentamos fazer, não fizemos ou não conseguimos fazer uma reforma do Estado, uma reforma política, uma democratização da comunicação de massas. Nem tentamos fazer uma reforma do judiciário, uma reforma do aparato de segurança e militar. Nem conseguimos mudar as políticas de financiamento privado da cultura, o conteúdo conservador dos currículos educacionais. Eu poderia prosseguir com os exemplos, mas o caso já está claro: a institucionalidade que a classe dominante brasileira sempre usou para governar, foi deixada intacta por nós. E quando esta classe dominante decidiu por fim ao nosso governo, ela utilizou esta institucionalidade com muito êxito. Com um agravante: alguns de nós se renderam a esta institucionalidade, como se ela tivesse direitos de fazer o que fez. Basta lembrar que a primeira condução coercitiva do presidente Lula foi feita quando a presidenta Dilma ainda estava no governo, quando o ministro da Justiça ainda era um petista, portanto quando a Polícia Federal supostamente devia obediência ao governo. Mas prevaleceu a ideia cretina segundo a qual "instituições de Estado" não devem prestar contas ao "governo de plantão". Ou seja, devem prestar conta aos poderes reais, leia-se, à classe dominante.

¿Cuán determinante, en términos electorales, ha sido el injusto encarcelamiento de Lula para sensibilizar a la población local de los mañidos actos de la derecha?

A prisão em si não é o principal. O principal é: prenderam Lula, em cujo governo os pobres melhoraram de vida; e não prenderam nenhum outro político de importância equivalente. Ou seja: o que sensibilizou parcela importante do povo é a perseguição, a aplicação seletiva da "justiça". As pessoas foram se dando conta que o problema da elite não contra Lula apenas, é contra o que ele representa, é contra o povo.

¿Qué errores pudo haber cometido el PT y sus aliados para, luego de más de una decena de años en el poder, pudieran ser despojados del mismo en actos tan grotescos como los antes mencionados?

O erro principal foi achar que a classe dominante brasileira é democrática. Que se nós fossemos moderados, eles também seriam. Que se nós rebaixássemos nosso programa, se nós respeitássemos as instituições, se nós estimulássemos o desenvolvimento capitalista, os capitalistas aceitariam que nós, devagar, gradualmente, lentamente, elevássemos o nível de vida do povo brasileiro. Noutros termos, o erro principal foi achar que a oligarquia brasileira aceitaria conviver com um estado de bem estar social.
O segundo erro decorre desse: não nos preparamos para o que, inevitavelmente, iria ocorrer. Aliás, até há pouco tempo atrás, havia muita gente na esquerda brasileira que acreditava que não ia ter golpe, que não iam prender o Lula, que não iam impedir a sua candidatura. E, óbvio, que não acha que vai acontecer, não se prepara para impedir.

¿Qué coyuntura le permite a la derecha brasileña arremeter con éxito contra Dilma y Lula y cuál es su proyecto político y social, hoy encarnado en Jair Bolsonaro?

A crise internacional de 2008 foi o fator decisivo. A piora das condições internacionais deixava duas alternativas para um governo popular: ou desistia de melhorar a vida dos pobres; ou ampliava os impostos sobre os ricos. Ou desistia de ter crescimento econômico; ou ampliava a presença do Estado na economia. E assim por diante.
Infelizmente, em 2010, quando debatemos o programa de governo que defenderíamos na eleição de Dilma, prevaleceu na comissão de programa a ideia incorreta segundo a qual o cenário do primeiro governo Dilma (2011-2014) seria similar ao cenário do segundo mandato de Lula (2007-2010). E não foi. A situação mudou muito, e para pior. Mas não tínhamos nos preparado para isto.
Já a classe dominante se preparou. Em 2011 cobrou do governo que mudasse totalmente de política. E como nosso governo, apesar de erros e vacilações, não aceitou mudar totalmente de política, a classe dominante se organizou para nos derrotar. E como não conseguiram fazer isso eleitoralmente, em 2014, fizeram isto através de um golpe, em 2016.
E o que a classe dominante quer fazer é legitimar o golpe, nas eleições presidenciais de 2018. Mas apareceram dois "imprevistos". O primeiro é a nossa resistência e resiliência. O segundo é que o monstro de extrema-direita que eles usaram contra nós em 2014-2016 cresceu demais e superou os candidatos da direita tradicional.
Bolsonaro é isso: um filhote da ditadura, mas adubado pelo Partido da Social Democracia e pal Rede Globo de Televisão.

¿Cuáles fueron las medidas más importantes del Gobierno de Temer para desmantelar el proyecto social que venía dándose desde comienzos de siglo en Brasil y cómo se pueden revertir?

O governo Temer é um bom exemplo de como a direita é audaciosa. No curto espaço de 2 anos, eles destruíram a maior parte do que fizemos desde 2003, tanto no terreno da integração e soberania nacional, quanto no terreno da democracia e dos direitos sociais. E vem destruindo, também, conquistas mais antigas: os aspectos positivos da Constituição de 1988, a Petrobrás criada em 1953, a Consolidação das Leis do Trabalho que vem da década de 1930.
Dentre as medidas, eu citaria: a alteração do modelo de exploração do Pré-Sal, que seria a fonte de financiamento de parte das políticas sociais; a aprovação de uma emenda constitucional que congela por 20 anos boa parte do orçamento social, não importando que a população e a riqueza venham a crescer neste período; a reforma trabalhista e a terceirização, que destroem as conquistas que a classe trabalhadora acumulou ao longo de três quarteis do século passado. A reversão dessas medidas depende, neste momento, da instalação de um novo governo, que tenha maioria parlamentar e/ou que tenha força para convocar uma Constituinte.

¿Cuán estratégico es para la izquierda y progresismos de América Latina un triunfo electoral de Haddad?

A possibilidade de retomar o impulso de integração regional, depende do Brasil voltar a ter um governo de esquerda e progressista. E sem integração, o que restará a cada governo e nação da região é a subordinação ou o isolamento. Agora, é importante dizer: não basta um triunfo eleitoral. É preciso que o governo queira e seja capaz de implementar um programa transformador. Pois haverão imensas pressões, que já estão em curso, para tentar nos derrotar e também para tentar nos domesticar.

¿Cuáles son los aprendizajes del PT y sus allegados tras ser despojados del poder y qué errores no se deben repetir en caso de triunfar electoralmente el 7 de octubre?

A lista de aprendizados é grande. Mas a fundamental, creio eu, é não ter ilusão nenhuma no lado de lá. A integração, a soberania, o bem estar e as liberdades democráticas só tem uma garantia segura: o nível de consciência, a capacidade de organização, de mobilização e de luta da classe trabalhadora. Mesmo que o programa seja "apenas" democrático e popular, precisamos ter uma disposição socialista e revolucionária. Pois para o lado de lá, qualquer melhoria na vida do povo será atacada como se fosse a instalação do comunismo.

Entrevista para a Fisenge

Entrevista para a jornalista Camila Marins e publicada na revista da Fisenge (Federação Interestadual de Sindicatos de Engenheiros).

https://www.fisenge.org.br/index.php/publicacoes/revista/item/5337-em-movimento-n-26

De que forma é possível construir uma maioria democrática no país?

A pergunta já revela o problema envolvido na resposta: falar em "maioria democrática" traz implícito que pode haver uma "maioria" que não seja democrática e/ou que não se constitua de forma democrática. Estas duas possibilidades estão relacionadas, por sua vez, a um paradoxo típico da sociedade capitalista moderna: supostamente todos os indivíduos são livres e iguais; mas existe uma minoria que tem os meios para impor seus desejos sobre os outros. Ou seja: a minoria dispõe de meios para constituir uma "maioria" a seu favor e apresentar isto como "democrático". E, se porventura a maioria consegue impor sua vontade, é muito comum que a minoria utilize aqueles mesmos meios (dinheiro, propriedade, controle de fato de instituições estatais e paraestatais etc.) para fazer as coisas voltarem ao que eles acham que é seu devido lugar. Em resumo, há uma contradição entre capitalismo e democracia. No capitalismo, ou seja, numa sociedade em que uma minoria dispõe de uma imensa concentração de meios fáticos de poder, a democracia sempre estará ameaçada.

Qual o papel das empresas estatais num projeto de país soberano?

Depende do tipo de país. Nos países em que o capitalismo se desenvolveu exitosamente ainda no século XIX (desde a Inglaterra até os Estados Unidos, passando por Alemanha e Japão), nos países que no início do século XX eram chamados de "imperialistas", nesses países o papel de uma empresa estatal é subsidiários. A situação é muito diferente naqueles países que foram território de caça dos países imperialistas. Nesses países, seja para desenvolver o capitalismo, seja para tentar escapar dele & do imperialismo, as empresas estatais constituem um elemento central. Não há como superar o atraso em relação aos países economicamente avançados, nem há como enfrentar a "concorrência" do imperialismo, sem empresas estatais. Ou por fraqueza relativa, ou por ganharem mais dinheiro sendo sócios subalternos, os capitalistas privados não conseguem, não podem, não querem e não vão cumprir um papel de liderança no desenvolvimento da "periferia". Está aí a China para demonstrar o papel que as estatais podem jogar no desenvolvimento acelerado e na transformação da periferia em centro.

Soberania de quem e para quem? Quais deveriam ser os princípios de um projeto nacional comprometido com a soberania nacional?

Novamente, depende de que país estamos falando. Os Estados Unidos tem soberania. Mas isto depende de uma ordem social e política, interna e externa, que não devemos nem podemos copiar. No caso do Brasil, soberania depende de termos capacidade de nos defender dos poderosos do mundo. E esta capacidade não é, em primeiro lugar, militar. Em primeiro lugar, a capacidade de defesa depende do povo. E para que o povo esteja disposto a defender a soberania do país, é preciso que haja motivos para isto. E o primeiro motivo está ligado as condições de vida que o país oferece a seus cidadãos. Claro que as pessoas podem se mobilizar e se sacrificar por outras motivações. Mas no longo prazo, se queres que a população defenda a soberania, garantas o máximo de igualdade social.

Em segundo lugar, a capacidade de defesa depende da economia. Em poucas palavras: oficinas e laboratórios, indústria e tecnologia. E aí estamos de volta ao papel do Estado. Em terceiro lugar, a capacidade de defesa depende da democracia, no sentido mais profundo da palavra. Para que haja uma ordem social o mais igualitária possível, para que o Estado esteja a serviço do desenvolvimento, é preciso que a ordem política seja estruturada de maneira a fazer valer o ponto de vista da maioria. Finalmente, em quarto lugar, a capacidade de defesa depende da vizinhança: quando mais integração regional, mais soberania.

Qual a importância da engenharia nacional para o desenvolvimento do Brasil?

A palavra "desenvolvimento" é interpretada de maneiras muito diferentes. Quando a compreendemos no sentido mais amplo, não apenas como crescimento, não apenas como acumulação de riquezas materiais estrito senso, mas como a ampliação de nossa capacidade de sobrevivência no longo prazo, então é preciso pensar em escala planetária, em escala de humanidade, em escala de civilização, em escala de modo de produção e reprodução da vida.

Nesta escala mais ampla, o desenvolvimento depende das forças produtivas da humanidade enquanto coletivo, ou seja, da capacidade de transformar a matéria em benefício da vida. Quando baixamos um degrau na abstração, chegamos na "engenharia". Não no sentido estritamente técnico ou corporativo, mas no sentido de uma capacidade de organizar processos.

Quando baixamos dois degraus na abstração, ou seja, quando pensamos onde estamos neste momento histórico, a resposta para a pergunta é, na minha opinião: se o Brasil quiser contribuir para o futuro da humanidade, precisaremos trilhar um caminho que exigirá de nós um imenso esforço produtivo, tecnológico, cultural, de transformações nas condições materiais e espirituais de vida de nossa população.

Este imenso esforço produtivo exigirá de tudo um pouco, e muito de "engenharia", tanto no sentido estrito quanto no sentido amplo da palavra. Precisaremos elevar a capacidade produtiva da sociedade como um todo e a capacidade produtiva individual de cada um de nossos compatriotas. A desindustrialização do Brasil e, no período mais recente, a destruição de parte das empresas de engenharia nacional, tem como contrapartida uma destruição e um desperdício de capacidade criativa, produtiva, que precisa ser revertida.

Que pontos você destacaria do exemplo chinês?

Noção clara sobre o longo prazo, vontade política, persistência, capacidade de gestão, esforço coletivo e esforço individual. E algo sem o que nada disto teria dado no que deu: disposição de fazer uma revolução. Sem a revolução, processo personificado de início pelo republicano Sun Yat Sen e ao final pelos comunistas Mao, Chu En Lai e Deng Xiao Ping, a China não seria o que é hoje.

O próximo governo para presidência da República deveria tomar quais medidas ao tomar posse?

Revogar as medidas antinacionais, antipopulares e antidemocráticas adotadas pelo governo Temer e pelo Congresso Nacional a partir de 2016, adotar um plano de emergência para retomar o desenvolvimento e as políticas sociais, convocar uma Assembleia Nacional Constituinte para aprovar uma institucionalidade conforme as necessidades do povo brasileiro no século XXI.

https://www.fisenge.org.br/index.php/publicacoes/revista/item/5337-em-movimento-n-26

quinta-feira, 27 de setembro de 2018

“Um problemão para Haddad”


Este é título de um texto que acabo de receber, enviado por um colega de trabalho.

O texto é assinado por Pierro Leirner, “antropólogo, Doutor pela USP, Professor da UFSCar.

Assustador.

Primeiro o autor compra como verdadeira a tese de que a “banca” estaria migrando “pro ex-dono da lojinha da 25 de março”.

Segundo, o autor acredita que “Haddad tem tudo para ganhar com um 60/40” (o que é possível, mas está longe de estar garantido) e que seu maior problema será “o que fazer com esse monte de militares que já estão fechados”.

Claro, como o autor acredita que a “banca” já está migrando, então o maior problema passa a ser o militar. Na prática, enquanto debatemos o que fazer com os militares, a “banca” opera livremente.

Terceiro, o autor afirma que “o comando deixou livre a campanha do Bolso correr entre os jovens oficiais”. A afirmação correta seria: o comando “migrou” para Bolsonaro e está trabalhando para que o conjunto da tropa faça o mesmo.

Portanto, ao contrário do que diz o autor, nosso maior problema não é a “ter a baixa oficialidade, lá, junta com os sargentos, pilhada”, nosso problema são os comandantes. Não apenas “vários oficiais intermediários e superiores”, não apenas “dois oficiais da reserva”, mas a maioria do alto comando das forças armadas.

Quarto, o autor diz que “1964 não teria ocorrido do jeito que ocorreu se Jango não tivesse se dirigido aos sargentos. Teria acontecido algo diferente, mas não aquilo. Conversei com pelo menos 3 ex-generais que se reformaram na década de 1980 que sabiam muito do que se passou, e todos me disseram isso”.

Com fontes assim, que obviamente querem por a culpa no Jango e achar uma justificativa bem “weberiana”, como é mesmo que seria possível chegar a outra conclusão???

Feita esta introdução, o autor passa a apresentar sugestões para Fernando Haddad.

A primeira sugestão é procurar “os comandos das 3 Forças desde já. Garanta que você vai OUVIR o que eles têm a dizer. Lembra aquela história de que a Dilma não ouvia os empresários? pois é, segundo soube, não eram só eles que se sentiam “não escutados”.”

Ou seja, empresários e comandantes (e sindicalistas, estudantes etc.) são tratados como se fossem a mesma coisa. Esquecendo algo óbvio: quem receber o direito de exercer o monopólio da violência em nome do Estado não pode chantagear este mesmo Estado, usando as armas recebidas com este fim. Aceitar a proposta feita por Leirner é desistir do princípio da submissão total do militar ao poder civil.

A segunda sugestão é garantir “a eles que essa história de Comissão da Verdade não vai para frente. Já eu te garanto que foi isso que produziu essa galvanização das FFAA em torno de Bolso. Deixe que o MP e o judiciário cuidem disso, é até bom, pois aí você reestabelece as FFAA como fator dissuasório para as barbaridades que os “fora da caixinha” vão querer continuar a fazer.”

Ou seja, o que nunca foi para a frente, vai continuar no mesmo lugar. Nada de justiça, nada de reparação (pois alguém acredita que o MP e o judiciário vão “cuidar disso”?). Ficando a pergunta: o que ganhamos com isso, senão forças armadas que não tem respeito pela democracia, pelo poder civil, pelos direitos humanos e que, portanto, vão agir ou se deixar usar por quem queira agredir as liberdades democráticas??

Junto desta sugestão vem um comentário típico de quem não conhece o PT: “isso vai desagradar gente de dentro? Claro que sim. Mas é isso aí, é melhor você rifar a turma do jurídico-PT que cercava a Dilma do que rifar mais ainda as FFAA. Você vai precisar delas se quiser botar Lula do seu lado e garantir apoio popular.”

No partido que eu conheço, na história que eu vivi, a turma do “jurídico-PT” nunca quis rifar as FFAA. Pelo contrário, no fundamental se submeteu do mesmíssimo jeito que Leirner propõe que façamos de novo.

Leirner fala também da entrevista de um general a Lo Prete. Sobre isso, recomendo ler o seguinte texto: https://operamundi.uol.com.br/analise/53474/a-blitzkrieg-golpista-do-general-rocha-paiva-na-tela-da-globonews

A terceira sugestão é aproveitar e dizer que “o “Documento de Conjuntura” do Rui Falcão é um equívoco, que eles podem ter certeza que você não vai nem mexer nas promoções, nem nos currículos. Imagine o Exército colocando uma cláusula de “patriotismo” para determinar as pontuações de concurso para docente em Universidades Federais. Você não gostaria disso, certo?”

O texto não é do Falcão, é uma resolução do Diretório Nacional do PT. E comparar o currículo das escolas militares com o currículo das universidades públicas é, novamente, confundir alhos com bugalhos. Leirner não entendeu, até agora, que ao receberem o direito de portar armas em nome do Estado, os militares devem estar subordinados estritamente ao poder civil.

A quarta sugestão é oferecer “ a pasta de defesa a um Almirante. Idem para o GSI, coloque alguém ou da Aeronáutica ou da Marinha. Nada de Aldo Rebelo, nem de congressista. Se botar político, aí já era.”

Ou seja, assume-se a tese – que não vale na maioria dos países que sabem fazer e vencer guerras—que a guerra é um assunto sério demais para ser tratado por civis. Que são os generais que entendem disso.

A quinta sugestão é aumentar “o número de Brigadas (e o equivalente nas outras Forças)”, não porque o país precise, mas porque isso vai aumentar o número de cargos, facilitar promoções etc.

O professor acha fazendo isso”fica bem mais difícil qualquer tentativa de sabotagem a um projeto de “reconquista da Petrobras”. Olha que bacana, as coisas voltam um pouco aos seus lugares.”

O cidadão não sabe, mas está arrombando porta aberta: achar que aumentar as verbas era a melhor maneira de conquistar corações e mentes dos militares foi um erro cometido pela esquerda em governos recentes.

A última sugestão é demonstrar “apreço” pela tradição e “decorar a hierarquia”.

O professor acha que “convencer a massa de militares que aderiu ao bolsonarismo a voltar para a caserna vai ser difícil, mas negociar isso com generais e daí a ordem ir para baixo é plausível. E, por mais que se tenha os militares no vértice oposto do espectro ideológico, é bem melhor ter eles ao lado, que afinal vivem sob uma cadeia de comando que tem que estar unida, do que ceder isso e ter que apostar em procuradores e juízes que atiram por conta própria”.

O que o professor não entende é exatamente que, depois de fazer todas estas concessões, os militares vão entender, muito corretamente, que são eles que mandam.

E se é assim, para que mesmo eleger um presidente civil? E de um partido de esquerda?

O medo e a covardia não são bons conselheiros.



A INTEGRA DO TEXTO COMENTADO
(IV). COMO EVITAR O GOLPE MILITAR JÁ DEPOIS DO CARNAVAL
Para não dizerem que o Duplo Expresso torce pelo fracasso de Haddad…
Um problemão para Haddad, por Piero Leirner
(antropólogo, Doutor pela USP, Professor da UFSCar)
A essas alturas tudo indica que aquilo que estávamos falando há duas ou três semanas (certo, Romulus?), está em curso: a banca desistiu do Bolso, e está migrando pro ex-dono da lojinha da 25 de março (bom sinal, sabe negociar). Não vamos nos iludir: a ordem veio de fora, como sempre, e precisou ser explicitada pela The Economist, NYT, etc. Claro que ainda se espera céu de brigadeiro, com Alckmin chegando lá. E, claro de novo, como sempre, esqueceram de combinar com os eleitores. Mas evidentemente os sinais estão aí, para quem quer ver. Como bem me mostrou a Renata Moreira, a Época já decretou o #elenão. Grupo Globo assumiu. Tive ontem que superar minhas resistências, e participei do que seria a sessão de tortura da Globonews pós-Ibope. Nada de surpresas, nenhuma conversa de que a eleição está polarizando nos “extremos”. O script do FHC bateu e voltou, não teve efeito. E, como bem lembrou o Romulus hoje, a PF acabou de jogar panos quentes na facada. A mesma PF que até anteontem fazia tiro ao alvo em foto da Dilma, de repente virou o arauto do legalismo?
Vamos dizer que a coisa continue como está, sem Alckmin decolar. Haddad tem tudo para ganhar com um 60/40. Ele só vai ter, entre outros, um problema. Mas será maior que os outros. O que fazer com esse monte de militares que já estão fechados? Deixe-me colocar alguns pontos, para a gente pensar.
O primeiro problema é que as ideias na corporação militar não correm na mesma velocidade que as mudanças de vento nas eleições. É certo que muita gente lá dentro (tô mais pensando em Exército, acho que Aeronáutica é mais tranquila e Marinha mais ainda) apoia Bolsonaro, e há alguns que não. Já se falou isso em várias entrevistas por aí com militares DA ATIVA. Fora isso, tem essa história que tô falando há tempos, de que o comando deixou livre a campanha do Bolso correr entre os jovens oficiais. Pelo menos desde 2014 ele é presença constante na AMAN, então não duvido que agora tenha um bando de tenentes bolsonaristas. É uma bomba-relógio, qualquer um sabe que a pior coisa para a tropa é ter a baixa oficialidade, lá, junta com os sargentos, pilhada. Então temos 3 problemas aqui:
1) Jovens tenentes com disposição para a quartelada;
2) Vários oficiais intermediários e superiores com disposição para engrossar esse caldo;
3) Dois oficiais da reserva com muita liderança e diretamente ligados ao perdedor, que são Heleno e Mourão.
Se há algo que apavora as FFAA mais do que qualquer outra coisa, é uma ruptura em suas fileiras. Podem escrever: 1964 não teria ocorrido do jeito que ocorreu se Jango não tivesse se dirigido aos sargentos. Teria acontecido algo diferente, mas não aquilo. Conversei com pelo menos 3 ex-generais que se reformaram na década de 1980 que sabiam muito do que se passou, e todos me disseram isso. Mas vamos lá. Vamos acreditar que esse “extended play” do Villas-Boas é um recurso hercúleo para manter a unidade desde já. Isso aguenta com Haddad? Sinceramente, acho que sem uma “defesa mínima não-provocativa” por parte do novo Presidente, ele não dura 1 ano. Então vai aí minha dica:
Prezado Haddad, algumas sugestões para você:
– Procure os comandos das 3 Forças desde já. Garanta que você vai OUVIR o que eles têm a dizer. Lembra aquela história de que a Dilma não ouvia os empresários? pois é, segundo soube, não eram só eles que se sentiam “não escutados”.
– Garanta a eles que essa história de Comissão da Verdade não vai para frente. Já eu te garanto que foi isso que produziu essa galvanização das FFAA em torno de Bolso. Deixe que o MP e o judiciário cuidem disso, é até bom, pois aí você reestabelece as FFAA como fator dissuasório para as barbaridades que os “fora da caixinha” vão querer continuar a fazer.
– isso vai desagradar gente de dentro? Claro que sim. Mas é isso aí, é melhor você rifar a turma do jurídico-PT que cercava a Dilma do que rifar mais ainda as FFAA. Você vai precisar delas se quiser botar Lula do seu lado e garantir apoio popular. Lembre-se do que aquele General falou lá na Lo Prete: “o problema não está em Lula e Haddad, que estão aqui em cima [fez o gesto com a mão]; o problema são os outros do PT…”. Ele falou uma bobagem lá de gramscianismo (isso é outra história), mas pode ter certeza que essa visão se formou com os anos de experiência que militares tiveram junto à Dilma no palácio do Planalto. Foi, para dizer o mínimo, desastrosa.
– Aproveite e diga que o “Documento de Conjuntura” do Rui Falcão é um equívoco, que eles podem ter certeza que você não vai nem mexer nas promoções, nem nos currículos. Imagine o Exército colocando uma cláusula de “patriotismo” para determinar as pontuações de concurso para docente em Universidades Federais. Você não gostaria disso, certo?
– É muito chato isso, mas você vai ter que dar um jeito de dizer: “Dilma lá, eu aqui”. Acho que até vale uma barganha, vantajosa para todo mundo: “Que tal Dilma lá, eu e Lula aqui?”. Acho que funciona hein…
– Como gesto de boa vontade, ofereça a pasta de defesa a um Almirante. Idem para o GSI, coloque alguém ou da Aeronáutica ou da Marinha. Nada de Aldo Rebelo, nem de congressista. Se botar político, aí já era.
– O grande problema da carreira dos oficiais é o posto de coronel. Quando o sujeito chega lá, entra automaticamente numa angústia absurda. Eles sabem que o funil para general é barra pesada, e é uma roleta. Ninguém tem certeza se vai ser promovido (muitos sabem que não vão, mas tem um monte que acha que vai e acaba não indo). Qual seria a melhor coisa a se fazer? Aumente o número de Brigadas (e o equivalente nas outras Forças). Tá precisando mesmo de umas em região de fronteira.
– É claro que isso aumenta o gasto. Que tal então falar que vai reaver um projeto de tributação do pré-sal, e que uma porcentagem disso vai para a defesa? Te garanto que aí fica bem mais difícil qualquer tentativa de sabotagem a um projeto de “reconquista da Petrobras”. Olha que bacana, as coisas voltam um pouco aos seus lugares.
– Finalmente, se tem uma coisa que eles detestam é que se mexa nas “tradições”. É uma coisa maluca, mas às vezes, quando ia visitar alguma unidade, eles preferiam muito mais falar do orgulho que tinham da galeria de ex-Comandantes, da biblioteca, dos quadros, do Refeitório (“rancho”), do que do tanque, da arma, etc. Talvez porque achavam que eu era professor e ia se interessar mais por isso, mas também vi esse protocolo ser aplicado para visitas de oficiais estrangeiros. Seja como for, demonstre algum apreço por isso, e decore a hierarquia batendo o olho no ombro do sujeito. Outra coisa que os caras detestam é ver capitão sendo chamado de “coronel”.
Enfim, vai ser uma dureza fazer esse monte de concessões, sabemos. No entanto, será melhor do que continuar a política de Dilma para os militares como forma de fazer concessão ao PT-jurídico achando que tá batendo no Bolso como se fosse cachorro morto. Isso não vai funcionar. Aliás acho bem melhor ter Lula e o pré-sal (ou o que restou dele) de volta do que continuar insistindo nos elementos que causaram essa alergia toda. Convencer a massa de militares que aderiu ao bolsonarismo a voltar para a caserna vai ser difícil, mas negociar isso com generais e daí a ordem ir para baixo é plausível. E, por mais que se tenha os militares no vértice oposto do espectro ideológico, é bem melhor ter eles ao lado, que afinal vivem sob uma cadeia de comando que tem que estar unida, do que ceder isso e ter que apostar em procuradores e juízes que atiram por conta própria.